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De los primero pobladores del Valle, que fueron plantas y animales, quedan riquezas impagables y vigorosas para las que el aislamiento histórico que ha sufrido Laciana ha sido todo un privilegio. La historia no se interesó por muchos de estos rincones y aquí han encontrado refugio desde el mítico tejo que mantiene verdes sus ramas más de mil años, hasta el urogallo. Abedulares, hayedos, bosques de roble impenetrable, rebecos suicidas en un peña imposible, lobos, osos, liebres y pardillas, ¡Un espectáculo!

Fotos de la flora
Fotos de la fauna

Flora

Laciana dispone aún de superficies amplias de vegetación autóctona que han sido la garantía de la supervivencia, en ocasiones fecunda, de una extensísima manifestación de la vida animal salvaje.

El bosque busca las montañas más altas para defenderse, y así vemos el hayedo, compartiendo suelo con los robledales seculares y toda la representación de la flora cantábrica y mediterránea más característica, entre las que destaca como especie estratégica, el acebo, con cuyas bayas y bajo su abrigo, los urogallos, entre otras especies pueden sobrevivir a la crudeza del invierno.

Existen rarezas vegetales que convierten algunos parajes verdaderos relicarios. Los narcisos, llamados aquí grichándanas, convierten los prados de pasto de las brañas en tapetes de hiriente amarillo.

La flora medicinal no es menos espectacular. Tradicionalmente se han cosechado numerosas especies para surtir el botiquín doméstico de la medicina popular. Gran parte del herbario tradicional crece en estas tierras: orégano, tusilago, milenrama, verónica, manzanillas, genciana..., procurando su milagro a los curanderos próximos a estas tierras.
 
 
Fauna

Las referencias a la riqueza faunística del Valle, nos llevan a especies lejos de los común en algunos casos.

Normalmente es el oso sobre quien recae el principal acento cuando el viajero pregunta por los animales que suelen encontrarse al salto o con la paciencia de un observador profesional.

Las brañas del norte, los valles de Pedroso y Fontellada, y algunos rincones de Reguera Durria y Salientes, son el último reducto de Oso Pardo Cantábrico.

El mamífero dominante de los bosques y robledales ha sido tradicionalmente el corzo y el jabalí, a los que indefectiblemente va unido el lobo. En este mismo hábitat son relativamente frecuentes especies que empiezan a ser raras: gatos monteses, tejones, hurones, armadillos, armiños, comadrejas, garduñas y nutrias; perdices pardas y patos silvestres, además de una amplia variedad de rapaces (cernícalos, milanos, halcones y águilas perdiceras y calzadas) acompañan al otro animal más representativo de Laciana, el urogallo, complicadísimo de ver a menos que se supere el madrugón y se busque los puntos adecuados para oír su canto y localizarlo.

Los ríos y sus alrededores, constituyen un perfecto asentamiento para especies vistosas como la cigüeña, que en los últimos años viene experimentando un aumento de población, efectuando concentraciones de cría y estancia inéditas hasta ahora en la zona. Pero en el río, la reina es la trucha.
 
 
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